Hace unas semanas, precisamente en la víspera del día de Reyes, estaba cenando con mis padres y mi novia en un McDonald's, no sé si lo conoceréis... El caso es que durante la cena mi padre hizo su típico comentario, analizando la situación, diciendo algo así como:
"En estos momentos de crisis, hay que ver lo que se llenan estos sitios, sobre todo por lo baratos que son."
Entonces un mecanismo se activó en mi cerebro y comencé a reflexionar. Soy una de esas personas que cuando sale a dar una vuelta a algún lugar, con amigos, con mi novia o con quien sea, siempre me gusta acabar comiendo en algún lugar; hay dos tipos de personas: los que comen para vivir y los que viven para comer, yo me identifico más en este último grupo. Por tanto, conozco bastantes y diferentes lugares donde se puede comer bien y quedarte lleno (como me gusta a mi). Aunque normalmente siempre voy a los mismos, sobre todo al Burguer King porque, en mi opinión, los menús son más completos y la calidad de las papas es mucho mejor; no parecen plásticas como las del resto de restaurantes de este tipo. La principal característica de estos restaurantes de comida rápida, como su propio nombre indica, es que te sirven lo que pides muy rápido, es raro que pasen más de 5 minutos desde que realizas el pedido. La otra característica es a la que se refería mi padre, pero yo no lo veo como un atributo, sino más bien como un tópico de la sociedad, porque si te paras a analizarlo no es nada barato y hay muchos otros lugares donde puedes comer por mucho menos dinero. Estos lugares te "venden la moto" con sus promociones de 1€ (o de cualquier otro tipo) con las cuales, yo, por lo menos, me quedo insatisfecho porque tal vez me quede con el estómago lleno pero no he saboreado nada la comida. Ahora, como pidas un menú, o algo fuera de lo común, los precios se disparan: pongamos como ejemplo un menú básico compuesto por: una hamburguesa, un refresco mediano y papas mediana; estos menús tiene un precio medio de 6.50€. Obviamente el menú es solamente para una persona.
Hasta ahí todo correcto. Ahora viene la comparación. Hay muchos lugares, cafeterías, bares, bocaterías o como quieran llamarlo en que puedes comer mucho más barato que en estos "restaurantes" de comida rápida. Podemos poner como ejemplo una bocatería (un lugar donde se dedican a hacer bocadillos). El precio medio de un bocadillo son 2€, pongamos que para beber pides un refresco que vale aproximadamente 1€ (si bebes agua te sale aún más barato); suman un total de 3€ y si vas acompañado serían un total de 6€ frente a los 13€ que te costaría en esos lugares de comida rápida. ¿Por qué vamos entonces a esos sitios? ¿Contienen aditivos sus productos o simplemente vamos porque va mucha gente y es una moda? La verdad es que no lo se, no me he puesto a pensarlo pero quizás algún día lo haga. El caso es que el ahorro no es la única ventaja de comer en pequeños bares o cafeterías. Estoy seguro de que la comida es muchísimo más sana, tal vez la pinta de algunos locales no sea tan buena como la del McDonald's o el Burguer King, pero aún así, os aseguro que la comida es mucho más sana. Haciendo alusión al ejemplo anterior, el bocadillo es para mi uno de los mejores inventos pues contiene hidratos de carbono (pan), proteínas (pollo, ternera, carne, huevo), vitaminas y minerales (ensalada). Es indudable que no solo es más completo y sano sino que te libras de todos esos condimentos, aditivos y conservantes que tienen los alimentos de comida rápida. Os muestro una imagen que encontré el otro día en la que se muestra cual ha sido el proceso de putrefacción de unas patatas del McDonald's comparándolo con el que han sufrido unas del KFC (Kentucky Fried Chicken) después de haber sido metidas un recipiente cerrado durante 10 semanas.
Como podeis observar, las patatas de McDonald's después de 10 semanas están intactas mientras que las de KFC están podridas. Imaginaros la cantidad de conservantes que tienen las patatas de McDonald's. Con esto quiero animaros a que probéis otros sitios de comida, son muchas las ventajas; resumiéndolas:
- Ahorras dinero.
- Comes más sano.
- Conoces lugares diferentes y por tanto te evades de lo cotidiano.
- Fomentas el desarrollo del pequeño comercio.
- Y disfrutas comiendo.
Así que no os dejéis llevar por la comida de estos lugares, que por muy veloz que la sirvan, la "estafa" sigue siendo la misma. ¿Vosotros que opináis? Espero vuestros comentarios.

"hay dos tipos de personas: los que comen para vivir y los que viven para comer, yo me identifico más en este último grupo."
ResponderEliminarMuy buena la frase jajaj
Animo Ayri, interesantes tus reflexiones diarias.
(L) desde un perox.
Carlos, hay que apostar por Casa Juan !
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